Lo que pasa por dentro
- Todo pasa por la misma persona. Si no está, se para.
- El equipo necesita supervisión constante para ejecutar bien.
- Las instrucciones cambian según quién las recibe.
- La información vive en WhatsApp, Excel, email, carpetas y cabezas.
- Se pierden pedidos, plazos o seguimientos porque nadie los controla.
- Cada urgencia acaba en dirección. Apagar fuegos se convierte en el trabajo real.


